El lujo aguanta, pero ya no es inmune
Sólo es un resfriado, pero ya no se puede decir que la crisis que ha paralizado el mercado residencial ha pasado de largo por el segmento del lujo. Las viviendas de alto nivel continúan vendiéndose, pero ahora se tarda el doble de tiempo que antes. Tanto los compradores como los inversores que operan en esta parcela del mercado han adoptado una actitud desacostumbradamente agresiva. Siguen teniendo los bolsillos llenos, pero se atreven a regatear, pedir rebajas o esperar mejores oportunidades, algo impensable hasta hace sólo unos meses. La consecuencia es que se cierran menos operaciones y a un ritmo más lento que antes, pero los expertos no ven motivos para la alarma porque el parque de viviendas de lujo en Cataluña es tan reducido -no supera el 1% del total- que no habrá problemas para absorber todo lo que vaya saliendo.